Por Jorge Lozina
En verdad, yo no sé si somos o nos hacemos. He venido escuchando en los últimos tiempos diversas manifestaciones que quizás yo no dimensione con justeza. No sé si se trata de expresiones de deseo o de inquietudes constructivas, pero algo me queda claro, y lo digo con absoluto respeto al pensamiento de los demás: se trata de intereses personales o se trata de necesidad de protagonismo. Esta es la gran pregunta.
Los que alguna vez pertenecimos a los partidos tradicionales, sabemos que los dirigentes más encumbrados mantenían el “internismo” como método de conducción, para lograr el “ablandamiento” de los militantes que –ocupados en esas lides- no molestaban mucho a la verticalidad del poder.
Otros, un poco más arriesgados, permitían –e inclusive- fomentaban estas prácticas, para que los militantes no se aburran ni se adormezcan.
Pero lo real y cierto, es que este estilo de manejo “partidocrático” sirvió en algún momento, para garantizar esquemas de poder y para canalizar las inquietudes más serviles de muchos militantes, cuya pobreza moral e intelectual, no les daban otra opción.
Pero hoy vivimos un nuevo tiempo, un tiempo en que la concordia, el respeto y la fe en nuestra misión, nos hacen más responsables del futuro que del pasado. Sencillamente, porque fuimos capaces de reconocer nuestras debilidades y nuestros errores ante la sociedad, y construir junto a ese tiempo nuevo la RENOVACIÓN.
Pero de nada sirve si permitimos que el egoísmo y las apetencias personales, nos hagan repetir los errores de los viejos partidos. De nada sirve que repliquemos el “internismo” como método de posicionamiento. De nada sirve que comencemos a pensar que nuestra RENOVACIÓN necesita convertirse en un “partido político” más, porque en ese momento estaremos dando un salto al vacío.
La sociedad misionera no merece tal desatino. No hay quién más ni quién menos en este tiempo RENOVADOR. No debe haber ni “roviristas” ni “clossistas” en este tiempo de construcción. No debemos permitir ni para adentro ni para afuera ninguna debilidad -más aún- ninguna posibilidad de que el desencuentro militante “ablande” nuestra voluntad y que a algún trasnochado se le ocurra volver a las prácticas del pasado.
Y esta responsabilidad es de todos. NO PODEMOS HACERNOS LOS DISTRAIDOS. La gente no perdona…, y del ridículo nunca se vuelve.
Por eso es tiempo de VOLVER A ENTENDERNOS CON NUESTRA CONCIENCIA, como reaseguro de que nadie es más que nadie en el desafío cotidiano de servir a la gente, nuestro Pueblo, lo más valioso que tenemos.
En verdad, yo no sé si somos o nos hacemos. He venido escuchando en los últimos tiempos diversas manifestaciones que quizás yo no dimensione con justeza. No sé si se trata de expresiones de deseo o de inquietudes constructivas, pero algo me queda claro, y lo digo con absoluto respeto al pensamiento de los demás: se trata de intereses personales o se trata de necesidad de protagonismo. Esta es la gran pregunta.
Los que alguna vez pertenecimos a los partidos tradicionales, sabemos que los dirigentes más encumbrados mantenían el “internismo” como método de conducción, para lograr el “ablandamiento” de los militantes que –ocupados en esas lides- no molestaban mucho a la verticalidad del poder.
Otros, un poco más arriesgados, permitían –e inclusive- fomentaban estas prácticas, para que los militantes no se aburran ni se adormezcan.
Pero lo real y cierto, es que este estilo de manejo “partidocrático” sirvió en algún momento, para garantizar esquemas de poder y para canalizar las inquietudes más serviles de muchos militantes, cuya pobreza moral e intelectual, no les daban otra opción.
Pero hoy vivimos un nuevo tiempo, un tiempo en que la concordia, el respeto y la fe en nuestra misión, nos hacen más responsables del futuro que del pasado. Sencillamente, porque fuimos capaces de reconocer nuestras debilidades y nuestros errores ante la sociedad, y construir junto a ese tiempo nuevo la RENOVACIÓN.
Pero de nada sirve si permitimos que el egoísmo y las apetencias personales, nos hagan repetir los errores de los viejos partidos. De nada sirve que repliquemos el “internismo” como método de posicionamiento. De nada sirve que comencemos a pensar que nuestra RENOVACIÓN necesita convertirse en un “partido político” más, porque en ese momento estaremos dando un salto al vacío.
La sociedad misionera no merece tal desatino. No hay quién más ni quién menos en este tiempo RENOVADOR. No debe haber ni “roviristas” ni “clossistas” en este tiempo de construcción. No debemos permitir ni para adentro ni para afuera ninguna debilidad -más aún- ninguna posibilidad de que el desencuentro militante “ablande” nuestra voluntad y que a algún trasnochado se le ocurra volver a las prácticas del pasado.
Y esta responsabilidad es de todos. NO PODEMOS HACERNOS LOS DISTRAIDOS. La gente no perdona…, y del ridículo nunca se vuelve.
Por eso es tiempo de VOLVER A ENTENDERNOS CON NUESTRA CONCIENCIA, como reaseguro de que nadie es más que nadie en el desafío cotidiano de servir a la gente, nuestro Pueblo, lo más valioso que tenemos.
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