"y ansí, después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y torn ó a hacer en su memori a, al fin le vino a llamar Rocinante : nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo." . El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra, 1605 Muchas veces los nombres marcan lo que sucederá a quienes los portan; la cita del Quijote nos señala (desde el inicio casi de nuestro idioma) lo importante de nombrar a las cosas de una forma que deje a las claras de qué se trata lo nombrado. Si vamos más allá, el propio Adán dio nombre a "toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo"; es decir, dio forma a lo que le rodeaba dándole un nombre. Sabemos, sin embargo, que los nombres (más allá de su importancia para el conocimiento de la cosa) son total y absolutamente arbitrarios, como explicaba De Sauss...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones