
No hay conciencia en cuanto al contagio posible del Covid_19 en Posadas. Esto se puede notar con lo que pasa todos los días en las líneas de colectivos.
Existen tres patas para combatir el coronavirus, limpieza de manos, barbijo y distancia social; la primera y la última no existen en los ómnibus posadeños. La gente en general acostumbrada a ser tratada como ganado y arriada en los colectivos se amucha, se apiña sin pensar en las consecuencias que -pandemia mediante- puedan ocurrir.
En principio la fila para esperar es inexistente, personas sin barbijo tosiendo o hablando a los gritos como si todo lo que se dice, publica y recomienda las 24 horas del día por todo tipo de medios no sea cierto o simplemente no es llevado en cuenta.
Luego, atropellamientos mediante, se suben al colectivo donde después suben unos chicos llamados "Orientadores de Transporte" quienes piden que se utilice el barbijo y "sugieren" a los que viajen parados que "respiren para afuera", olvidando que está prohibido que viajen personas paradas. ¿Cuál es la diferencia entre 15 personas comiendo asado en una casa y 40 apretadas en un colectivo? ¿Por qué uno es sancionable y otro no?
Las estaciones de transferencia de Posadas y en general las paradas donde hay mucha aglomeración de gente deben ser vigiladas por las autoridades de aplicación de las medidas dispuestas; en este caso Salud Pública, Municipalidad y la Policía; casualmente en esos lugares estos estamentos del estado brillan por su ausencia.
Más allá de la voracidad y la falta de responsabilidad social de los empresarios del transporte que apretan a sus empleados para que suban la mayor cantidad posible de personas, es el Estado el que debe controlar esta situación y evitar que lo hecho desde el mes de marzo se vaya por el inodoro por falta de un poco de severidad bien entendida y para quienes alientan que se infrinjan normas en una situación extraordinaria como es esta pandemia.
Javier Adorno
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