El Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) preocupado por la alarmante desprotección de los tabacaleros en la provincia.
En un pronunciamiento titulado "La masacre delos pobres tabacaleros", firmado por los pastores Clovis Elói Kurtz y Eugenio Albrecht el MEDH advirtió además sobre el ninguneo a la protesta que se hace desde el Estado y las organizaciones que debieran defender los derechos de los productores tabacaleros.
“Hace unos pocos días se cumplieron 75 años de la silenciada Masacre de Oberá. En aquel entonces, “ciudadanos ilustres” empuñaron armas para “ayudar” a la policía a reprimir y perseguir a los colonos. El resultado fue que varios hombres y mujeres, que pedían por la mejora del precio de su producción, solo encontraron muerte y horror.
En los últimos días se hace eco en nuestra provincia el reclamo y la desazón de muchos tabacaleros que del mismo modo buscan un precio más justo para su producto. Como aquella vez, el aparato represivo se ha puesto en marcha”, destacan.
El posicionamiento plantea además “que como hace 75 años, la historia parece correr con la misma suerte. Esta vez se envió a correr a palazos a los que están protestando. Hubo una amenaza: - “Aquél que no salga a pegarle a los colonos ¡considérese despedido!”. Tanto unos como otros, tabacaleros y empleados son parte de un sistema perverso que beneficia al bolsillo de unos pocos. El ninguneo de la protesta por parte de los “representantes” de los tabacaleros, se ha hecho presente en los medios de comunicación y esto es algo realmente alarmante y por demasiado preocupante”.
El MEDH advirtió que “los mismos “ciudadanos ilustres” de antaño, hoy no usan armas, sino que utilizan artilugios tales como el hecho de hacer firmar a los necesitados tabacaleros, un “acuerdo” que los haga más esclavos todavía. En una tramposa medida: se solicita que algún juez les habilite el acopio, aceptando al mismo tiempo el pésimo precio que se propone desde la boca de acopio. La masacre se hace de forma institucional, organizada y con apoyo de sectores gubernamentales”
“No usan armas, es más simple utilizar la necesidad de los pobres, para exprimirles así la última gota de vida. Ya no es necesaria la pólvora que impulse los proyectiles, hoy los “metales pesados” se cargan en cada una de las mochilas de agroquímicos. Así, los hijos nacen con malformaciones genéticas y la vida digna con salud ya no es posible. La longevidad de nuestros tabacaleros (que tanto producen) no llega al promedio de los 55 años, una cifra alarmante, escondida detrás del gran “suceso económico” que nunca les llega a los colonos pobres, enfermos, desprotegidos y abandonados”, remarcaron.
“La paradoja de hoy es que quien está ahora defendiendo los intereses comerciales de los acopiadores es justamente un descendiente de aquella etnia que ha sido la víctima más importante en la masacre de Obera. Desde siempre tenemos en claro que la “cultura del tabaco”, desde su producción hasta el consumo produce muerte, lo que no justifica de ninguna manera que, pese a esto, se haga una masacre colectiva cuando lo que se busca es una mejora en las condiciones de vida y un precio más justo por la producción”, finalizaron.
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