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La Metamorfosis de la Argentina: Ajuste, Mercantilización Humana y Despliegue Incontrolado del Mercado

 



Por Javier Adorno para  La Prensa Misiones

 En esta segunda entrega de la serie especial, aplicamos el marco teórico desarrollado previamente —basado en Zygmunt Bauman y el modelo de Acemoglu, Gitmez y Shadmehr (2026)— al escenario socioeconómico de la Argentina contemporánea. Se analiza cómo el discurso gubernamental sobre la demografía y la "educación financiera" deshumaniza a la población, mientras el despliegue incontrolado del mercado y la contención represiva consolidan la producción de "basura humana" en el país.

En nuestra primera entrega (La Arquitectura de la Prescindibilidad), establecimos cómo el capitalismo tardío combina la producción de "basura humana" (Bauman) con la automatización y la represión política como respuesta estatal a la desigualdad (Acemoglu et al., 2026). La Argentina actual ofrece una verificación empírica de esta hipótesis: la convergencia entre un discurso oficial que mercantiliza la existencia y un modelo económico que acelera la marginación social a través del despliegue incontrolado del mercado.

 De la "Mercancía Trabajo" al "Ser Humano como Repuesto": El Discurso en el Council of the Americas

Uno de los postulados centrales de Zygmunt Bauman es que la modernidad líquida erosiona el estatus ciudadano del individuo para reducirlo a un objeto evaluable según su utilidad en el mercado. En la Argentina, este cambio conceptual alcanzó una formulación explícita cuando el Presidente Javier Milei, en su intervención ante el Council of the Americas, abordó la caída de la tasa de natalidad en el país.

Al atribuir el declive demográfico a las políticas de salud pública y al aborto legal, sosteniendo la falta de "reposición" de la población, el discurso oficial razonó en términos estrictamente econométricos. La metáfora implícita es reveladora:

  • El ser humano como insumo o repuesto: La preocupación por la natalidad no responde a la garantía de derechos o al desarrollo integral de la infancia, sino a la falta de "stock" o insumo humano para la maquinaria productiva.

  • Mercancías sin comprador: Si el sistema considera al trabajador un mero "factor de producción", quienes quedan fuera por falta de empleo o por no poder insertarse en el circuito formal pasan a ser, como advertía Bauman, mercancías desechables.

  • El cinismo de la oferta: Se exige la "reposición" de personas al tiempo que la economía real destruye puestos de trabajo formales y reduce las condiciones mínimas para la crianza y el sostenimiento vital.

 El Despliegue Incontrolado del Mercado y la Privatización de la Culpa

Esta concepción del ser humano se plasma en las políticas de desregulación masiva, el desmantelamiento de los esquemas de protección laboral y el retiro del Estado de las funciones de contención social. No se trata de medidas aisladas, sino de la arquitectura necesaria para habilitar la desposesión.

  La destrucción del empleo formal y la aceleración de la informalidad

Al desproteger el mercado de trabajo y favorecer una flexibilidad extrema, el sistema no genera empleo de mayor calidad; acelera la precarización. Aquellos trabajadores que son desplazados por la caída de la actividad no encuentran una red de contención. Pasan automáticamente a la categoría de población sobrante relativa, obligados a la subsistencia en la informalidad o el cuentapropismo precario.

  La estigmatización del deudor: La falacia de la "educación financiera"

En la modernidad líquida, la deuda deja de ser una herramienta de progreso para convertirse en una trampa de subsistencia. Frente al colapso del poder adquisitivo, las familias no se endeudan para invertir o consumir bienes de lujo, sino para comprar comida, pagar medicamentos o cubrir tarifas desreguladas.

Sin embargo, el discurso oficial introduce una operación ideológica perversa: culpabilizar al deudor por su presunta "falta de educación financiera".

  • De la necesidad a la falla individual: Se desplaza la responsabilidad de los salarios de miseria y las tasas usureras hacia la víctima. Si un trabajador cae en el sobreendeudamiento con tarjetas o billeteras virtuales para comer, el diagnóstico oficial no señala la destrucción del ingreso, sino su "incapacidad para administrar recursos".

  • El "consumidor fallido" de Bauman: Como advertía Zygmunt Bauman, el sistema exonera sus fallas estructurales atribuibles a la dinámica de mercado transformándolas en defectos personales. Quien se endeuda para subsistir es etiquetado como un "analfabeto financiero", un consumidor defectuoso que merece su destino por no saber adaptarse a las reglas del juego.

 La culpa individual como anestesia del conflicto

Al transformar la asfixia económica en un problema de "educación individual", el Estado despolitiza el reclamo social. La solución propuesta ya no es la recomposición salarial ni la regulación del crédito abusivo, sino "cursos de finanzas personales" y resignación. Quien quiebra es visto como el único responsable de su propia ruina, legitimando su marginación sin costo político para las élites.

  El Trilema en la Argentina: Represión sobre Redistribución

El modelo de economía política de Acemoglu, Gitmez y Shadmehr (2026) señala que ante el aumento de la desigualdad y el riesgo de inestabilidad, el Estado enfrenta un trilema: regular el mercado, redistribuir el ingreso, o reprimir.

En la Argentina actual, la elección estatal es transparente:

  1. Rechazo a la redistribución: Se eliminan subsidios, se recortan fondos a la seguridad social y se desmantelan los programas de asistencia directa.

  2. Rechazo a la regulación: Se desregulan las tarifas, los precios de la canasta básica y las condiciones de contratación.

  3. Maximización de la función coercitiva: Ante la inevitable fricción social originada por el empobrecimiento masivo, el Estado nacional fortalece los protocolos de seguridad, la militarización del espacio público y la criminalización de la protesta.

Como demostraron Acemoglu et al. (2026), cuando la redistribución es descartada por ser considerada "incompatible con la libertad de mercado", la represión se convierte en el único instrumento para garantizar la continuidad del esquema de acumulación.

 Conclusión: El Espejo de la Deshumanización

El análisis de la coyuntura argentina revela que las categorías de Bauman y Acemoglu et al. no son abstracciones teóricas, sino una descripción de la realidad cotidiana:

  • Cuando el discurso político reduce a la población a una métrica de "reposición de stock", se valida la premisa de que las personas valen únicamente en tanto mercancía.

  • Cuando las políticas públicas desregulan el mercado y culpan al deudor por su falta de "educación financiera", se acelera la producción de "basura humana" bajo el velo del mérito individual.

  • Cuando la única respuesta institucional frente al descontento es el despliegue policial, se confirma la complementariedad entre la libertad para el capital y la coerción estatal para los excluidos.

Nota de la redacción: Este artículo aplica las herramientas de nuestro Marco Teórico (Parte 1) al contexto nacional. En la tercera y última entrega de esta serie, analizaremos cómo se materializa esta dinámica en la provincia de Misiones: el impacto de la tecnificación e informalidad en la cadena yerbatera, la crisis de las economías regionales y la expansión de la vulnerabilidad en las periferias urbanas de nuestro territorio.

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