Madrid (EFE).- A las seis de esta tarde ya habían retornado a Marruecos 48.300 migrantes de los 50.000 que entraron de forma irregular a Ceuta en las últimas horas, según han indicado fuentes del Ministerio del Interior.
Son datos recabados hasta las 15:30 de este viernes por el Ministerio del Interior, quien esta mañana ya ha explicado que las salidas desde Ceuta al país vecino se estaban produciendo a un ritmo de 150 personas por minuto.
Según ha podido comprobar EFE, cientos de personas enfilan la carretera de acceso a la frontera para regresar a Marruecos a primera hora de esta tarde por varios motivos, entre ellos el acuerdo entre España y Marruecos para su repatriación, así como la ausencia de comercios, superficies comerciales o bares abiertos en Ceuta para poder atender sus necesidades más básicas.
Sin embargo, todavía hay miles de personas deambulando sin un rumbo fijo por distintas calles y barriadas de la ciudad ceutí.
Mientras tanto, la Guardia Civil y el Ejército, en este caso el Grupo de Regulares de Ceuta número 54, están actuando a pie de playa en la zona del Tarajal para impedir el acceso de más personas por el mar.
EFE ha sido testigo de cómo estos agentes han impedido la llegada de un grupo de unas 40 personas que han alcanzado a nado la orilla, a los que se les ha invitado a salir de Ceuta y regresar a su país de origen.
Ceuta permanece completamente cerrada en el aspecto comercial y laboral, de modo que todos los negocios siguen con sus persianas bajadas ante la inseguridad percibida tras esta entrada masiva.
Miles de migrantes, en su mayoría jóvenes y varones, comenzaron a regresar este viernes a Marruecos tras pasar la noche a la intemperie en Ceuta, después de confirmar que no podrán regularizar su situación en territorio español.
Según ha constatado EFE, buena parte de la multitud que el jueves colapsó la ciudad marroquí de Fnideq (Castillejos) para alcanzar la frontera con Ceuta emprendió este viernes el camino de vuelta y busca regresar a sus ciudades de origen en Marruecos.
Mientras, se mantienen los enfrentamientos entre la policía marroquí y grupos incontrolados de jóvenes, muchos de ellos encapuchados, en las proximidades del paso fronterizo y continúa el goteo de migrantes que intentan acceder a Ceuta por el espigón que bordea la costa de Castillejos o a nado, sin que las fuerzas marroquíes lo impidan.
Menos entradas tras el control sobre el espigón
En la carretera que conduce a la entrada del paso fronterizo con Ceuta se siguen desarrollando actos violentos que se han prolongado desde la madrugada.
La policía intenta dispersar con gases lacrimógenos y cañones de agua a los jóvenes concentrados en las colinas colindantes a la frontera, una zona que permanece intransitable, sembrada de piedras lanzadas durante la noche y de vehículos quemados.
La ciudad de Castillejos ha amanecido sumida en el caos y cubierta de basura, con cientos de personas durmiendo en las calles y la mayoría de los comercios cerrados.
«Mantenemos el negocio cerrado por miedo a los actos de vandalismo y a la violencia que se pueda desencadenar por la tensión», explicó a EFE un comerciante del centro de la localidad.
«Aquí no tenemos nada que hacer»
Lo más novedoso es que muchos de los marroquíes que entraron ayer han optado por regresar por sus propios medios. «Aquí no tenemos nada que hacer, muchas vueltas para nada», ha dicho a EFE un joven de 25 años natural de Tetuán.
Exhaustos, descalzos, con la ropa mojada y abatidos por la travesía, los migrantes intentan abordar autobuses, camiones, taxis compartidos e incluso turismos particulares —en los que llegan a hacinarse hasta ocho personas ocupando los maleteros— en dirección a Tánger (norte) para retornar a sus hogares.
Migrantes llegados a Ceuta descansan este viernes en una de las playas de Ceuta. EFE/ Reduan Dris
Frente a la resignación de muchos, otros buscan todavía flotadores o cámaras de neumáticos para lanzarse al agua y llegar a Ceuta.
Los que han optado por salir de Ceuta se topan de frente con otros grupos de personas que siguen entrando en la ciudad, aunque en una cifra sensiblemente inferior a las registradas en la jornada del jueves.
La mayor presencia de la Guardia Civil y de efectivos del Ejército de Tierra ha permitido canalizar el flujo de entradas.
Marruecos mantiene el hermetismo sobre las consecuencias de esta crisis migratoria que podría superar a la de 2021 -cuando 10.000 personas entraron en Ceuta- y que ha dejado al menos 24 fallecidos, según las autoridades españoles.
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