“Un despliegue comparable a 78 Súper Bowls”: la seguridad, en la primera plana del Mundial 2026

Los grandes eventos deportivos funcionan también como impulsores del desarrollo en tecnología de seguridad. En la Copa Mundial de Fútbol 2026, este fenómeno se potencia al máximo en tanto el contexto global eleva considerablemente la preocupación al respecto. Digitalización, anillos expansivos y hasta robots cuadrúpedos son algunos de los elementos implementados en el torneo más vigilado de la historia.



 


Estados Unidos desembolsará alrededor de 1.000 millones de dólares en la seguridad de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, en un operativo que el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin comparó con “la organización de 78 Súper Bowls”. Al mismo tiempo, el Gobierno de Canadá destinó 145 millones de dólares exclusivamente en esta materia. Son cifras que dan cuenta de la centralidad que adquiere el cuidado para los organizadores de la competencia.


 


“La organización de un evento con más de 80.000 asistentes representa uno de los mayores desafíos en materia de seguridad, logística y coordinación operativa. Además de prevenir delitos se deben gestionar flujos de personas, detectar situaciones de riesgo, coordinar respuestas ante emergencias y garantizar una experiencia segura a miles de espectadores”, sostiene Alejandro Kontos, Director Ejecutivo de CASEL, cámara organizadora de Intersec Buenos Aires 2026. En la misma línea, agrega: “La seguridad dejó de ser un conjunto de dispositivos aislados para convertirse en un ecosistema tecnológico integrado. Detrás de cada encuentro existe una infraestructura tecnológica comparable a la de una pequeña ciudad inteligente”.


 


Una de las claves para entender los últimos avances en este campo es la máxima “más abarcativo y menos visible”. Un hincha llegó al estadio para ver un partido del Mundial, caminó varias cuadras rodeado de miles de personas, pasó por controles de acceso, encontró rápidamente su ubicación, compró una bebida sin usar efectivo y disfrutó del encuentro sin percibir que, durante toda la jornada, decenas de sistemas tecnológicos estuvieron trabajando para protegerlo.


 


Efectivamente, el despliegue preventivo comienza mucho antes del ingreso a la cancha, con redes de videovigilancia conectadas a centros de comando que controlan accesos, estacionamientos, estaciones de transporte y zonas de concentración. A medida que la multitud avanza, entran en juego los sistemas de control de accesos: entradas digitales, códigos QR y credenciales electrónicas permiten gestionar el ingreso de decenas de miles de personas en cuestión de minutos.


 


Desarrollo tecnológico y cambio de paradigma


 


“Hasta hace no muchos años, el paradigma de la seguridad eran las cámaras destinadas a identificar al autor de un hecho, no a prevenirlo. Hoy el eje es la anticipación. Prácticamente todos los sistemas implican el desarrollo de anillos de seguridad”, sostiene Gabriel Bruno, Gerente de Marketing de Big Dipper. Se trata de capas concéntricas de protección diseñadas alrededor de un objetivo: en el caso del Mundial, los estadios. “Los avances tecnológicos tendieron hacia la autonomización cada vez mayor de los centros de monitoreo. Hoy en día cada operador revisa 50 o 60 cámaras, por lo que es importante que el sistema detecte situaciones sospechosas por su cuenta y emita la alerta”, continúa.


 


En la competencia, la seguridad se organiza en tres anillos. El exterior establece un perímetro de hasta 1,5 kilómetros con miles de efectivos y acceso restringido. El medio concentra los filtros de revisión física y los controles de objetos prohibidos. El interno incorpora reconocimiento facial con IA, torniquetes biométricos y videovigilancia con analítica de comportamiento, todo convergiendo en un Centro de Comando Inteligente. Puede hablarse también de un cuarto anillo: los sistemas antidrones que operan en el espacio aéreo y representan la tecnología más costosa del operativo.


 


¿Qué pasa en Argentina?


 


Aun cuando puede parecer que estas tecnologías están lejos de incorporarse a la Argentina, lo cierto es que muchas de ellas ya existen en el país y se exponen en espacios como Intersec Buenos Aires. “La lógica que hoy se ve en el Mundial también está muy presente en la Argentina. En estadios y clubes, el ingreso puede resolverse combinando códigos QR, lectura de documentos de identidad, credenciales físicas, pases temporales o equipos de reconocimiento facial” indica Giuliana Colanero, Directora de Intelektron. 


 


En clubes de fútbol, gimnasios, recitales y otros eventos ya se utilizan estos métodos en busca de un balance entre rapidez y seguridad: “la integración entre software, lectores y barreras físicas es tan importante como la tecnología de identificación elegida. Pero nunca se debe subestimar el control: un QR válido no sirve de mucho si la persona puede pasar por el costado, saltar una barrera o ingresar detrás de otra”, añade Colanero.


 


Incluso aquellos elementos más sofisticados, como los robots humanoides y cuadrúpedos, también se desarrollan en Argentina: “El cuadrúpedo más económico cuesta alrededor de 1.000 dólares, un precio que posibilita su masificación. Algunos de estos modelos pueden trasladar hasta 100 kilos y son altamente resistentes al fuego, por lo que se utilizan como apoyo para policías, médicos y bomberos”, agrega Gabriel Bruno. “La clave es entender esta tecnología como herramientas, no solo para la seguridad en estadios, sino con potencial para todas las esferas sociales”, concluye.


 

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