La morosidad de los hogares argentinos alcanzó en julio su nivel más alto desde que existen registros comparables. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran los mayores niveles de incumplimiento.
La situación financiera de las familias argentinas continúa deteriorándose. Un informe de Fundación Pensar advirtió que la irregularidad bancaria de los hogares llegó al 12,9% en julio de 2026, un nivel récord para la serie iniciada en enero de 2010.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con julio del año pasado, cuando la morosidad se ubicaba en 5,6%. En apenas doce meses, el indicador más que se duplicó.
El informe, denominado Pensar Argentina – Octubre 2026, señala que existen algunas señales de desaceleración del deterioro, aunque todavía no alcanzan para considerar que la situación financiera de los hogares se haya normalizado.
Los préstamos personales, entre los más afectados
El problema se concentra especialmente en las líneas de crédito destinadas al consumo.
Los préstamos personales registraron una irregularidad del 16,7%, mientras que en las tarjetas de crédito la mora llegó al 12,8%.
También se observaron diferencias importantes según el tipo de financiamiento. En los préstamos prendarios, la irregularidad alcanzó el 8,1%, mientras que en los créditos hipotecarios fue considerablemente menor, con un 1,6%.
Estos números muestran que las mayores dificultades aparecen en aquellos créditos utilizados habitualmente para afrontar gastos cotidianos, compras y necesidades de consumo.
El crédito empieza a utilizarse para sostener los gastos cotidianos
Uno de los puntos que más preocupa a los especialistas es que el endeudamiento ya no necesariamente responde a la compra de bienes de alto valor o a inversiones.
Para una parte de los hogares, el crédito comenzó a convertirse en una herramienta para sostener el consumo corriente, en un contexto de ingresos ajustados y elevados gastos esenciales.
Cuando una familia utiliza préstamos personales o tarjetas para cubrir gastos habituales, la acumulación de cuotas puede terminar reduciendo todavía más el dinero disponible cada mes.
El resultado es un círculo de endeudamiento en el que una parte creciente de los ingresos queda comprometida para pagar obligaciones anteriores.
Un problema que también alcanza a las familias misioneras
Aunque el informe presenta datos nacionales, la situación tiene impacto en las economías familiares de todo el país, incluida Misiones.
El aumento de los costos cotidianos, los servicios, los combustibles y otros gastos esenciales puede llevar a que los hogares recurran con mayor frecuencia al financiamiento para llegar a fin de mes.
La evolución de la morosidad será, por eso, uno de los indicadores importantes para medir durante los próximos meses la capacidad real de las familias para afrontar sus compromisos.
La deuda de las familias, bajo la lupa
El crecimiento de la morosidad se suma a otros indicadores que muestran un escenario complejo para el crédito destinado a los hogares.
La cuestión no pasa solamente por cuánto dinero se presta, sino también por la capacidad de los deudores para devolverlo.
Mientras el financiamiento continúa siendo una herramienta utilizada por millones de argentinos, el aumento de los atrasos evidencia que una parte de las familias enfrenta cada vez mayores dificultades para sostener sus obligaciones.
El dato de julio vuelve a encender una señal de alerta sobre el estado del crédito al consumo y sobre el nivel de endeudamiento que pueden soportar los hogares.
Fuente: Fundación Pensar / Noticias Argentinas.
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