Misiones fue la jurisdicción que registró la mayor caída recaudatoria de la Argentina en el primer trimestre de 2026, según un relevamiento de la consultora Politikon Chaco sobre 21 provincias y distritos. La provincia tuvo una caída real del 21,9% en sus recursos tributarios propios, el mayor retroceso del país, en un contexto en que el consolidado nacional mostró una leve mejora del 1% real interanual.
El dato no sólo representa una señal fiscal, sino también económica. Cuando cae la recaudación propia —y especialmente cuando se desploma Ingresos Brutos— lo que demuestra es el impacto de cuando se desaceleran el consumo, el comercio, la actividad empresarial y la circulación económica real.
Durante el primer trimestre, Misiones recaudó $261.876 millones, cifra que la ubica en el octavo lugar nacional por volumen absoluto de recursos propios, con una participación del 2,3% sobre el consolidado de $11,3 billones que sumaron las 21 jurisdicciones analizadas. La provincia está por detrás de Buenos Aires, CABA, Córdoba, Neuquén, Mendoza, Tucumán y Entre Ríos, pero por encima de Río Negro, Chubut, Chaco y Corrientes. Sin embargo, ese volumen pierde relevancia cuando se observa la velocidad del deterioro: ninguna otra provincia mostró una contracción tan profunda.
Un trimestre en rojo: enero, febrero y marzo con caídas severas
El informe de Politikon muestra que el arranque de 2026 fue heterogéneo para las provincias. Enero había comenzado con un alza real consolidada del 7,4%, pero febrero ya mostró una caída de -0,5% y marzo profundizó el retroceso hasta -4,0%, las primeras bajas desde marzo de 2025. En Misiones, en cambio, no hubo mes de alivio: enero registró -23,3%, febrero -23,5% y marzo -18,5%.
La provincia atravesó así tres meses consecutivos de derrumbe recaudatorio, con caídas que quintuplican el promedio nacional y reflejan una contracción persistente, no un episodio puntual. Al ampliar la comparación histórica, la situación empeora: frente a 2024, Misiones cayó -20,5%, y frente a 2023 la baja llega a -32,1%.
El informe también permite observar el peso estructural de cada jurisdicción. Buenos Aires concentra el 35,4% del total y CABA el 25,9%, lo que implica que entre ambos distritos reúnen 61 de cada 100 pesos de recaudación local en Argentina. Misiones participa con 2,3%, muy cerca de Entre Ríos (2,4%) y por encima de Río Negro (2,2%), lo que confirma que la provincia mantiene una masa tributaria relevante dentro del esquema subnacional.
La caída fue transversal: Ingresos Brutos, Inmobiliario y Sellos en el fondo del ranking
El principal problema misionero estuvo en el corazón de su estructura tributaria: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos. A nivel general, este tributo explica el 74% de la recaudación provincial consolidada, con $8,38 billones sobre los $11,3 billones totales, y mostró una caída real promedio de -3,1% interanual. En Misiones, el golpe fue mucho más duro: Ingresos Brutos recaudó $236.598 millones y cayó -22,2% real interanual, la peor caída del país, incluso por debajo de La Rioja (-15,7%) y muy lejos de provincias como Río Negro (+8,0%), San Juan (+6,7%) o Córdoba (+3,3%).
La caída no se limitó a ese tributo. El impuesto Inmobiliario recaudó $6.699 millones y cayó -29,7%, mientras el promedio nacional creció +34,6% y provincias como Entre Ríos (+836,7%), Chaco (+200,3%), Buenos Aires (+63,1%) y CABA (+54,5%) encontraron allí un fuerte impulso. En Impuesto a los Sellos, el resultado fue similar: el promedio general subió +1,5%, Chubut lideró con +65,8% y Neuquén avanzó +26,6%, mientras Misiones cayó -16,3%, también en el fondo del ranking.
En “Otros varios”, que incluye recursos tributarios y no tributarios bajo la órbita recaudadora, la provincia retrocedió -25,3%, mientras el promedio general creció +43,5%. El único tributo con relativa estabilidad fue Automotor, con una baja marginal de -0,3%, aunque sin convertirse en motor de compensación: allí San Juan lideró con +79,3%, mientras Misiones quedó prácticamente neutral.
Esto tiene una lectura directa: si se derrumba Ingresos Brutos, se debilita la actividad económica real. Comercio, servicios, industria y consumo muestran allí su impacto inmediato. No es un problema técnico de rentas; es una señal concreta de desaceleración económica.
La combinación de menor consumo, caída del comercio, retracción industrial, desaceleración del mercado interno y menor dinamismo empresarial termina reflejándose en la caja provincial. La provincia ya mostraba señales preocupantes en otros indicadores: caída de coparticipación real, retroceso de recaudación propia en el primer bimestre, menor empleo privado registrado, baja en ventas de combustibles y desaceleración comercial.


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