A 50 años del golpe, Posadas marchó por Memoria, Verdad y Justicia con un recorrido por ex centros clandestinos
Por Carina Pintos para MOL
La concentración comenzó en la esquina de la calle Buenos Aires y la avenida Mitre, desde donde la columna avanzó por el centro de la ciudad.
La particularidad de la jornada fue el recorrido por distintos sitios que funcionaron como centros clandestinos de detención y tortura durante el terrorismo de Estado. En cada uno de estos puntos, jóvenes leyeron reseñas sobre lo ocurrido, reconstruyendo la memoria colectiva en el espacio urbano. La marcha culminó con un acto central en la plaza 9 de Julio.
“Hay que seguir pidiendo memoria, verdad y justicia”
Entre las voces presentes estuvo la de Josefa “Pepa” Estévez, ex presa política, quien destacó la importancia de mantener viva la memoria a medio siglo del golpe.
“El 24 de marzo marcó un antes y un después. Este golpe tuvo una característica más brutal. Hoy, a 50 años, creemos que hay que seguir pidiendo memoria, verdad y justicia. Vienen muchas más generaciones detrás y hay que contar qué pretendía la dictadura”, sostuvo.
Estévez también compartió su experiencia personal: “Estuve presa muchos años y la dictadura golpeó a mi familia por distintos lados. Incluso perdí a un hermano en la guerra de Malvinas. Fue una actitud totalmente brutal”, recordó.
En relación a las nuevas generaciones, valoró el compromiso juvenil: “No tengo derecho a decirles qué hacer, pero veo que la juventud está comprometida y hay que seguir adelante”.
Una marcha con consignas actuales y fuerte participación
Por su parte, la militante Virginia Villanueva vinculó el contexto histórico con la realidad actual, al advertir sobre políticas que, según expresó, remiten a la última dictadura.
“Estamos a 50 años del golpe y se está llevando adelante la política que Martínez de Hoz y Videla querían imponer: miseria social y represión a las luchas populares”, afirmó.
Además, señaló preocupaciones en torno al escenario internacional: “No queremos que involucren al pueblo argentino en guerras. Eso traerá consecuencias no solo bélicas, sino también económicas, con más pobreza y desocupación”.
Villanueva destacó la amplitud de la convocatoria: “Es una marcha muy importante, con agrupaciones políticas, sindicales y movimientos sociales. Vamos recorriendo los centros clandestinos y en cada uno se reconstruye lo que pasó”, explicó.
Memoria desde lo personal y el acompañamiento
Entre los participantes también estuvo María Rosa Moschner, quien asistió de manera independiente, acompañando el reclamo de familiares de desaparecidos.
“Es muy doloroso vivir sin saber qué pasó con un ser querido. Por eso estoy acá, apoyando a quienes lo sufren”, expresó.
Moschner relató además su propia vivencia durante la dictadura: “En la secundaria vivíamos con miedo constante. Nos hacían evacuar por supuestas bombas que nunca existían. Era todo temor”, recordó.
También contó que fue detenida a los 17 años: “Me llevaron a una comisaría por no tener documento cuando volvía del cine. Era otra época, marcada por el control y el miedo”.
En un mensaje dirigido a las nuevas generaciones, remarcó la importancia de informarse: “Hay que conocer la historia real, no lo que nos quieren imponer, y seguir en la lucha, hoy más que nunca”.
La jornada en Posadas volvió a poner en primer plano la memoria como construcción colectiva, con una marcha que no solo recordó el pasado, sino que también interpeló el presente.
La concentración comenzó en la esquina de la calle Buenos Aires y la avenida Mitre, desde donde la columna avanzó por el centro de la ciudad.
La particularidad de la jornada fue el recorrido por distintos sitios que funcionaron como centros clandestinos de detención y tortura durante el terrorismo de Estado. En cada uno de estos puntos, jóvenes leyeron reseñas sobre lo ocurrido, reconstruyendo la memoria colectiva en el espacio urbano. La marcha culminó con un acto central en la plaza 9 de Julio.
“Hay que seguir pidiendo memoria, verdad y justicia”
Entre las voces presentes estuvo la de Josefa “Pepa” Estévez, ex presa política, quien destacó la importancia de mantener viva la memoria a medio siglo del golpe.
“El 24 de marzo marcó un antes y un después. Este golpe tuvo una característica más brutal. Hoy, a 50 años, creemos que hay que seguir pidiendo memoria, verdad y justicia. Vienen muchas más generaciones detrás y hay que contar qué pretendía la dictadura”, sostuvo.
Estévez también compartió su experiencia personal: “Estuve presa muchos años y la dictadura golpeó a mi familia por distintos lados. Incluso perdí a un hermano en la guerra de Malvinas. Fue una actitud totalmente brutal”, recordó.
En relación a las nuevas generaciones, valoró el compromiso juvenil: “No tengo derecho a decirles qué hacer, pero veo que la juventud está comprometida y hay que seguir adelante”.
Una marcha con consignas actuales y fuerte participación
Por su parte, la militante Virginia Villanueva vinculó el contexto histórico con la realidad actual, al advertir sobre políticas que, según expresó, remiten a la última dictadura.
“Estamos a 50 años del golpe y se está llevando adelante la política que Martínez de Hoz y Videla querían imponer: miseria social y represión a las luchas populares”, afirmó.
Además, señaló preocupaciones en torno al escenario internacional: “No queremos que involucren al pueblo argentino en guerras. Eso traerá consecuencias no solo bélicas, sino también económicas, con más pobreza y desocupación”.
Villanueva destacó la amplitud de la convocatoria: “Es una marcha muy importante, con agrupaciones políticas, sindicales y movimientos sociales. Vamos recorriendo los centros clandestinos y en cada uno se reconstruye lo que pasó”, explicó.
Memoria desde lo personal y el acompañamiento
Entre los participantes también estuvo María Rosa Moschner, quien asistió de manera independiente, acompañando el reclamo de familiares de desaparecidos.
“Es muy doloroso vivir sin saber qué pasó con un ser querido. Por eso estoy acá, apoyando a quienes lo sufren”, expresó.
Moschner relató además su propia vivencia durante la dictadura: “En la secundaria vivíamos con miedo constante. Nos hacían evacuar por supuestas bombas que nunca existían. Era todo temor”, recordó.
También contó que fue detenida a los 17 años: “Me llevaron a una comisaría por no tener documento cuando volvía del cine. Era otra época, marcada por el control y el miedo”.
En un mensaje dirigido a las nuevas generaciones, remarcó la importancia de informarse: “Hay que conocer la historia real, no lo que nos quieren imponer, y seguir en la lucha, hoy más que nunca”.
La jornada en Posadas volvió a poner en primer plano la memoria como construcción colectiva, con una marcha que no solo recordó el pasado, sino que también interpeló el presente.

Comentarios
Publicar un comentario