La flexibilidad, la cobertura de salud y el acompañamiento de las responsabilidades de cuidado son aspectos clave para las mujeres con hijos pequeños
Buenos Aires, octubre de 2026. La maternidad no solo transforma las prioridades de cada persona, sino que también plantea nuevos desafíos para las organizaciones a la hora de acompañar a sus equipos, ya que hoy en día, las responsabilidades de cuidado personal y familiar siguen teniendo un peso diferencial en la experiencia laboral de las mujeres. En este contexto, la investigación La Experiencia Laboral 2026 en Argentina; Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar, realizada por WeWork en conjunto con la consultora Michael Page, analiza y expone cómo las preferencias laborales varían según el género y las distintas etapas de la vida.
Entre los principales hallazgos, el estudio revela que el 25% de las mujeres con hijos manifiesta insatisfacción con sus beneficios laborales. Además, una proporción equivalente de mujeres con hijos pequeños sostiene que las prestaciones disponibles no se ajustan a sus necesidades personales, frente al 18% de los hombres en la misma situación.
Estas diferencias ponen de manifiesto que aspectos como la cobertura de salud, la estabilidad económica, las licencias y la flexibilidad para organizar el trabajo pueden adquirir mayor relevancia con la llegada de los hijos. Para las organizaciones, reconocer estas particularidades permite diseñar paquetes de beneficios que respondan mejor a las distintas realidades de sus colaboradores.
Flexibilidad en el trabajo: un concepto que integra el cuidado familiar
El estudio, realizado a partir de 3.000 encuestas digitales y 150 entrevistas semiestructuradas, también identifica variaciones según el género en la manera de priorizar las responsabilidades de cuidado personal y familiar. Aunque la muestra incluye una mayor proporción de hombres que de mujeres, ellas tienden a darle un peso mayor a esta dimensión cuando evalúan sus preferencias laborales.
En este sentido, el concepto de “flexibilidad” ha evolucionado y no se limita a la posibilidad de trabajar desde casa. También abarca la autonomía para organizar el tiempo y compatibilizar las exigencias del trabajo con las responsabilidades personales y familiares. Esta perspectiva amplía el papel de las modalidades de trabajo y los beneficios disponibles para facilitar la articulación entre ambas esferas.
“Frente al panorama actual, un paso clave para las organizaciones es entender que los equipos no son 100% homogéneos. Para eso, hay que escucharlos y repensar constantemente cómo acompañarlos en las distintas situaciones que atraviesan, tanto en lo profesional como en lo personal”, explica Rocío Robledo, South Latam director en WeWork. “En nuestras oficinas, por ejemplo, contamos con salas de lactancia para que las madres puedan amamantar o extraerse leche durante la jornada laboral. Son iniciativas que ayudan a acompañar la maternidad y a compatibilizar el cuidado de los chicos con el trabajo”, agrega Robledo.
Un diálogo que sigue evolucionando
Los datos generales del estudio refuerzan la necesidad de revisar las políticas de beneficios. Mientras que el 39% de los encuestados opina que los beneficios actuales no se alinean en absoluto con sus necesidades personales, el 69,2% considera muy importante que las organizaciones estructuren sus propuestas y paquetes de beneficios según las distintas etapas de la vida.
De cara al Día de la Madre, que se celebra tradicionalmente el tercer domingo de octubre, estos hallazgos invitan a ampliar la conversación sobre maternidad, trabajo y diversidad familiar. Más allá de las políticas específicas, como la licencia por maternidad, este acompañamiento también puede reflejarse en esquemas de flexibilidad y condiciones que permitan compatibilizar las responsabilidades de cuidado con el desarrollo profesional.

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