La crecida del río Paraná mantiene en alerta a las localidades misioneras de Montecarlo y Puerto Rico, donde las autoridades realizan controles permanentes ante el aumento del caudal. En Puerto Rico, Prefectura dispuso el cierre preventivo del puerto y la suspensión del servicio de balsa debido a la fuerza de la corriente y a la presencia de ramas y troncos arrastrados por el agua.
El fenómeno está relacionado con las lluvias persistentes en el sur de Brasil y el aporte de agua proveniente de la represa de Itaipú. La situación también genera preocupación en sectores costeros y espacios recreativos cercanos al río.
El Paraná llegó a los 18,64 metros en Montecarlo
En el puerto de Montecarlo, el nivel del río alcanzó los 18,64 metros y continuaba en ascenso durante la jornada del lunes 12 de octubre.
La subida afectaba especialmente al Club de Pesca de Montecarlo, donde el agua llegó hasta los primeros escalones de acceso al restaurante. Ante esta situación, sus responsables permanecían en alerta para evaluar las medidas necesarias si el nivel seguía aumentando.
Las autoridades municipales también intensificaron los controles en sectores próximos a los arroyos, con el objetivo de verificar las condiciones de las familias que viven cerca de esos cursos de agua.
Según informó la directora de Acción Social de Montecarlo, Nadia Engler, hasta el momento del relevamiento no se habían registrado personas afectadas en esas zonas.
Puerto Rico suspendió el servicio de balsa
En Puerto Rico, Prefectura Naval Argentina informó que el incremento de la corriente llevó a disponer el cierre preventivo del puerto desde las 10 del lunes.
Como consecuencia, quedó suspendido el cruce fronterizo mediante el servicio de balsa. La medida busca evitar accidentes ante la velocidad del agua y la cantidad de ramas y otros elementos que arrastra el río.
La suspensión también alcanzó a los puertos de Paranay, 3 de Mayo, Garuhapé y Puerto Leoni.
La restricción afecta a quienes utilizan habitualmente estos cruces para trasladarse entre localidades, realizar actividades comerciales o conectar con otros puntos de la región.
Preocupación en las zonas costeras
El aumento del caudal se hacía visible en la costanera y en los miradores que dan al Paraná. La cercanía del agua a instalaciones recreativas obligó a tomar precauciones y a evaluar el retiro de elementos que podrían resultar dañados.
En el Club de Pesca de El Alcázar, por ejemplo, sus responsables comenzaron a desmontar quinchos y retirar estructuras y objetos que podían trasladarse para reducir posibles pérdidas.
Las autoridades recomendaron extremar las precauciones al navegar y evitar acercarse a sectores ribereños inestables.
Por qué es peligrosa la crecida
Además del aumento del nivel del río, la corriente transporta troncos, ramas y restos de vegetación que pueden convertirse en obstáculos peligrosos para embarcaciones y servicios de transporte fluvial.
Por ese motivo, las restricciones preventivas buscan reducir el riesgo de accidentes mientras continúe la crecida.
La evolución del Paraná dependerá de los aportes de agua y de las condiciones meteorológicas en la cuenca. Las autoridades mantienen el monitoreo para evaluar cuándo será seguro restablecer los servicios suspendidos.
Fuente: El Territorio, con información de autoridades locales y de Prefectura Naval Argentina.

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